Una filtración sitúa el coste de la RAM y el almacenamiento de PS6 por encima de 680 dólares
La estimación atribuida a KeplerL2 apunta a una presión importante sobre el coste de la futura consola de Sony, pero no permite determinar cuánto pagarán los jugadores.

La memoria RAM y el almacenamiento de PlayStation 6 superarían por sí solos los 680 dólares de coste, según una estimación atribuida al filtrador KeplerL2. De confirmarse, esa cantidad condicionaría el precio de la consola antes de sumar componentes esenciales como el procesador, la placa base o la refrigeración.
La información se refiere a una máquina que, según el texto aportado, Sony todavía no ha anunciado oficialmente. No se incluyen una configuración técnica confirmada ni documentación que permita comprobar ese cálculo, por lo que debe tratarse como una filtración, no como un coste acreditado.
Qué incluye la estimación
Los dos elementos señalados son la RAM, que mantiene disponibles los datos que necesita el sistema mientras funciona, y la memoria NAND, utilizada para el almacenamiento SSD. Quedarían fuera el chip que integra la CPU y la GPU, la fuente de alimentación y el resto de piezas necesarias para completar la consola.
El texto de referencia maneja indistintamente dólares y euros para esa cifra, sin aportar una conversión ni explicar la equivalencia. Esa ambigüedad impide presentar los 680 dólares como un coste confirmado de 680 euros, y tampoco respalda redondearlo a 700 euros sin matices.
Como contexto, la información recoge una estimación de fabricación de unos 760 dólares a finales de marzo de 2026 y otra de 960 dólares tres meses después. También plantea que el total habría rebasado los 1.000 dólares, aunque no aporta un desglose verificable que permita comparar esos cálculos.
El precio de venta sigue abierto
Para los jugadores, la incógnita es cuánto de ese supuesto encarecimiento acabaría trasladándose a las tiendas. El precio de lanzamiento de 699 dólares mencionado en el texto es un rumor; la posibilidad de alcanzar unos 999 dólares es una conjetura, no una decisión anunciada por Sony.
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Tampoco se conoce qué componentes habría comprado ya la compañía ni a qué precios, dos datos necesarios para valorar su exposición a futuras subidas. Antes de dar estas estimaciones por válidas, hace falta revisar su procedencia, la moneda empleada y las condiciones de compra que presuponen.