Joe Tsai defiende la IA abierta para que Europa gane soberanía tecnológica
El presidente de Alibaba propone que las empresas europeas adapten modelos abiertos y los ejecuten en su propia infraestructura. La propuesta ofrece más control, pero no resuelve por sí sola la dependencia tecnológica.

Joe Tsai, presidente y cofundador de Alibaba, defiende que Europa necesita apostar por modelos de inteligencia artificial abiertos para alcanzar la soberanía tecnológica. Durante su intervención en el evento Wave, celebrado en Italia, planteó que las empresas puedan adaptar estos sistemas y ejecutarlos en sus propias instalaciones, en lugar de depender de servicios cerrados de proveedores externos.
Su posición sitúa el debate en una cuestión concreta: quién controla los modelos y dónde se procesan los datos de las compañías europeas.
Qué propone para las empresas
La fórmula descrita por Tsai consiste en descargar los pesos de un modelo abierto —los valores que determinan cómo funciona—, ejecutarlo en infraestructura propia y ajustarlo con información interna. Ese ajuste permite adaptarlo a tareas específicas sin construir una IA desde cero.
La diferencia frente a una API cerrada está en el control. Una API permite utilizar un modelo como servicio; disponer de sus pesos permite alojarlo y modificarlo, dentro de las condiciones de su licencia.
El objetivo es que la información sensible permanezca dentro de la empresa, aunque llevar esa propuesta a la práctica exige capacidad para ejecutar el modelo y realizar su adaptación. No basta con poder descargarlo.
Alibaba también tiene intereses en esta apuesta
Tsai no es un observador neutral: Alibaba desarrolla la familia de modelos Qwen. Su defensa de la apertura coincide, por tanto, con los intereses de una compañía que ofrece esa alternativa.
Entre las opciones descritas figura Qwen3.8-27B, cuya licencia Apache 2.0 permite el uso comercial, la modificación y la redistribución. La posibilidad de adaptar un modelo así ofrece flexibilidad, pero su despliegue sigue requiriendo recursos técnicos.
Más autonomía no significa independencia completa
La propuesta aborda una parte del problema europeo, no todo. Tener acceso a un modelo no equivale a disponer de la infraestructura necesaria para utilizarlo. La capacidad de computación continúa siendo una limitación para Europa.
También conviene separar la posición de Tsai de una conclusión demostrada: que los modelos abiertos sean la única vía hacia la soberanía es su tesis. Adoptar tecnología de un proveedor chino puede reducir la dependencia de servicios cerrados estadounidenses, pero no garantiza autonomía completa.
Para las empresas europeas, la decisión combina tres cuestiones: control sobre los datos, condiciones de uso y recursos disponibles. La apertura amplía las opciones; no elimina esas exigencias.