Los nuevos routers empiezan a exigir contraseñas wifi más robustas
Algunos routers recientes ya rechazan las claves wifi débiles. Los fabricantes están endureciendo sus requisitos ante las normas europeas de ciberseguridad, un cambio que puede obligar a reconfigurar los dispositivos al renovar el equipo.

Cambiar de router puede traer una novedad que va más allá de la velocidad o la cobertura: que el nuevo equipo no permita conservar la contraseña wifi de siempre. Algunos modelos recientes, incluidos equipos instalados por operadoras de fibra, ya exigen claves más robustas y rechazan las que consideran demasiado sencillas.
El cambio responde al endurecimiento de los requisitos europeos de ciberseguridad. Para los usuarios, la consecuencia más inmediata es que una contraseña aceptada por su antiguo router puede dejar de servir al configurar el nuevo.
Qué cambia al configurar el wifi
El estándar wifi admite contraseñas de un mínimo de ocho caracteres sin imponer requisitos sobre su composición. Sin embargo, ese mínimo no equivale a una garantía de seguridad: una clave corta o sencilla ofrece menos resistencia frente a los intentos de averiguarla.
Los fabricantes están añadiendo restricciones en la configuración de sus equipos. Según la información aportada, es habitual que los nuevos requisitos incluyan un mínimo de 12 caracteres y una combinación de mayúsculas, minúsculas, números y símbolos.
Esto no significa que todos los routers apliquen una política idéntica. Tampoco permite afirmar que cualquier equipo nuevo vaya a exigir exactamente esa combinación. Lo que está cambiando es la posibilidad de elegir una contraseña débil sin que el propio router lo impida.
Por qué los fabricantes endurecen los requisitos
El Reglamento de Ciberresiliencia europeo establece exigencias sobre autenticación, control de acceso y protección de los equipos. Su ámbito incluye expresamente routers, módems destinados a conectarse a internet y conmutadores de red, también conocidos como switches.
La aplicación plena de esta norma está prevista para el 11 de diciembre de 2027. Entre los requisitos descritos figuran una configuración segura desde el primer uso y mecanismos adecuados para evitar accesos no autorizados.
La distinción importante es que la norma no fija, en la información disponible, una longitud concreta ni una combinación obligatoria de caracteres para la contraseña wifi. Son los fabricantes quienes están trasladando esas exigencias generales de seguridad a reglas específicas en sus equipos.
A quién afecta y qué conviene tener en cuenta
El cambio afecta especialmente a quienes llevan años utilizando la misma clave sencilla y quieren mantenerla al sustituir el router. Si el nuevo dispositivo la rechaza, será necesario establecer otra contraseña y actualizar la conexión de los dispositivos que utilizaban la anterior.
Adoptar una clave más larga y compleja antes de renovar el equipo puede ayudar a prepararse para estas restricciones. La longitud es un factor importante, pero las estimaciones sobre cuánto tarda en descifrarse una contraseña no deben interpretarse como plazos universales: con los datos aportados no se pueden establecer tiempos válidos para cualquier situación.
La conclusión práctica es sencilla: al cambiar de router, no basta con comprobar sus prestaciones. También conviene revisar qué requisitos impone para proteger la red wifi.