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El huerto de Apple Park nació del empeño de Steve Jobs por recuperar el paisaje de California

Steve Jobs quiso transformar un terreno dominado por el asfalto en un campus rodeado de naturaleza. El huerto de Apple Park reúne 37 variedades de frutas y parte de su cosecha se aprovecha en las cafeterías para empleados.

El huerto de Apple Park nació del empeño de Steve Jobs por recuperar el paisaje de California
Apple · nodozone.com

El edificio circular de Apple Park es la imagen más reconocible de la sede de Apple en Cupertino, pero su diseño no se entiende sin el paisaje que lo rodea. Donde antes predominaba el asfalto, Steve Jobs quería recuperar una California que recordaba de su juventud: la de los huertos de frutales que habían formado parte del entorno de Silicon Valley.

El huerto fue una petición de Jobs desde sus primeros encuentros con el arquitecto Norman Foster, no un añadido decorativo al final del proyecto. Su presencia explica una de las prioridades del campus: combinar un gran espacio de trabajo tecnológico con árboles, vegetación y zonas abiertas.

De unas oficinas pequeñas a un campus para 12.000 personas

Jobs presentó la necesidad de una nueva sede ante el ayuntamiento de Cupertino el 18 de abril de 2006. El crecimiento de Apple y de su plantilla había dejado pequeñas las oficinas de One Infinite Loop. Aquella propuesta inicial contemplaba unas 20 hectáreas para alojar a 3.500 empleados.

El proyecto cambió de escala durante los años siguientes. En el verano de 2009, Jobs contactó con Norman Foster y, tres semanas después, ambos se reunieron para empezar a definir el campus. Cuando regresó al ayuntamiento en junio de 2011, la propuesta ya incluía un edificio con capacidad para 12.000 personas.

El paisaje de California y los campus de la Universidad de Stanford sirvieron como referencias. Foster y Jonathan Ive exploraron distintas formas y ubicaciones hasta llegar al anillo que caracteriza Apple Park.

El aparcamiento dejó espacio para la vegetación

El terreno de partida tenía poca vegetación y amplias superficies asfaltadas. Una de las decisiones que permitió cambiar ese entorno fue trasladar buena parte del aparcamiento bajo tierra, con más de 2.000 plazas conectadas directamente con el edificio principal.

Aunque desde el aire parece una única estructura, el anillo está formado por ocho edificios conectados. Su disposición buscaba facilitar el movimiento y la colaboración entre empleados, mientras el parque recuperaba espacio en la superficie.

Un huerto con 37 variedades de frutas

Jobs tenía preferencias concretas para los árboles del campus, entre ellas los albaricoqueros. El huerto terminó reuniendo 37 variedades de frutas, con ciruelos, caquis, cerezos y hasta 17 variedades de manzanas.

La cosecha también tiene una función cotidiana: parte de la fruta se utiliza en las cafeterías de Apple Park. Su recogida está reservada al personal autorizado; los empleados no pueden recolectarla por su cuenta. Entre los productos elaborados con ella figura una mermelada de manzana que Tim Cook llevó a un pódcast.

Un paisaje pensado hacia el interior

La transformación beneficia principalmente a quienes trabajan en el campus. Apple Park cuenta con cafeterías, gimnasios, clínicas médicas y transporte propio para empleados, pero su relación con el exterior ha recibido críticas por su aislamiento. Los árboles que rodean el recinto también dificultan ver el edificio desde la carretera.

Jobs murió en 2011, meses después de presentar el proyecto ampliado, y no llegó a verlo terminado. El huerto conserva aquella intención inicial de devolver protagonismo a los frutales en un terreno antes dominado por el asfalto.