Apple lleva la pantalla táctil al MacBook Pro: qué cambia respecto a la postura de Jobs
El nuevo MacBook Pro incorpora controles que se amplían al tocarlos y una bisagra rediseñada. Apple defiende el uso táctil como un complemento, no como un sustituto del teclado y el trackpad.

Apple ha presentado un MacBook Pro con pantalla OLED táctil, un cambio de rumbo frente a la postura que Steve Jobs defendió en 2010. La compañía sostiene que ahora puede incorporar esta función sin penalizar el peso ni el grosor del portátil y sin desplazar al teclado y al trackpad como controles principales.
John Ternus, actual consejero delegado de Apple, plantea el cambio como una opción para momentos concretos: tocar directamente la pantalla cuando resulte práctico, sin obligar a trabajar con el brazo levantado de forma continua.
Por qué Apple rechazaba un Mac táctil
La objeción original tenía dos partes. La primera era la fatiga de mantener el brazo frente a una pantalla vertical. Jobs explicó que las pruebas de Apple mostraban una experiencia atractiva en las demostraciones, pero incómoda al prolongar su uso.
La segunda afectaba al software. Phil Schiller defendió después que macOS estaba diseñado para un puntero, capaz de seleccionar controles pequeños con precisión. Adaptarlos a los dedos podía perjudicar a quienes utilizaban ratón o trackpad.
La separación era deliberada: iPhone y iPad para tocar directamente; Mac para trabajar mediante una superficie de control situada junto al teclado.
Menús que crecen y una pantalla más estable
La respuesta de Apple pasa por adaptar los controles cuando interviene el dedo. La barra de menús conserva su aspecto habitual, pero sus opciones se amplían durante la interacción táctil. Lo mismo sucede con los botones para cerrar, minimizar y ampliar ventanas.
La intención es ofrecer objetivos más fáciles de pulsar sin cambiar permanentemente la interfaz para el resto de usuarios.
También hay modificaciones físicas. Según Johny Srouji, responsable de hardware, la bisagra se ha rediseñado para reducir el movimiento de la pantalla al tocarla. Apple añade una nueva arquitectura térmica y asegura que el recubrimiento antirreflectante evita que las huellas requieran más limpieza de lo habitual.
Un complemento cuya utilidad queda por comprobar
Apple atribuye este giro a la evolución de las pantallas, sus chips y el software. Greg Joswiak, responsable de marketing, apunta además a los usuarios acostumbrados a interactuar con iPhone y iPad.
El planteamiento no elimina la objeción ergonómica de Jobs: propone usar el tacto de manera puntual, no mantener la mano en alto durante toda la jornada. Queda por comprobar si esa combinación resulta cómoda en el uso prolongado y cuánto aporta a los distintos flujos de trabajo.