Android 17 alcanza una cuota del 0,9%, frente al 10,5% de Android 11
Las cifras aportadas sitúan a Android 16 como la versión más utilizada y muestran el peso que conservan las ediciones antiguas. Falta conocer el periodo y la fuente primaria de los datos de Android.

Android 17 tiene una cuota del 0,9%, mientras que Android 11 conserva un 10,5%, según las cifras incluidas en la información facilitada. La diferencia muestra hasta qué punto conviven versiones antiguas y recientes del sistema operativo en los dispositivos Android.
Los datos también sitúan a Android 16 como la edición más utilizada, con un 25,4%. Sin embargo, la información disponible no identifica la fuente primaria ni el periodo al que corresponden estas cifras, por lo que no permite comprobarlas ni valorar cómo ha evolucionado la adopción de Android 17.
Android 16 encabeza el reparto de versiones
Tras Android 16 aparecen Android 14, con un 15,3%; Android 15, con un 14,7%, y Android 13, con un 11,8%. Por detrás se encuentran Android 11, Android 12 —con un 9,6%— y Android 10, que mantiene un 5,7%.
La presencia de Android 11, lanzado en septiembre de 2020, supera por más de diez veces la cuota atribuida a Android 17. Esa diferencia, por sí sola, no explica por qué la versión más reciente tiene una presencia reducida: para determinarlo harían falta más datos sobre su disponibilidad y despliegue.
Por qué las actualizaciones llegan a ritmos distintos
Android está presente en móviles de numerosos fabricantes. A diferencia de Apple, que desarrolla tanto el hardware como el software de sus dispositivos, Google depende en buena medida de esas empresas para adaptar las nuevas versiones a sus teléfonos.
Cada fabricante puede añadir su propia interfaz y funciones, además de realizar pruebas y certificaciones. Ese trabajo adicional puede retrasar la llegada de una actualización. También hay dispositivos que dejan de recibir nuevas versiones antes de que sus componentes dejen de funcionar.
Qué supone usar una versión antigua
Mantener un móvil durante más tiempo evita cambiar de dispositivo si todavía cubre las necesidades de su propietario. No obstante, una versión antigua puede quedarse sin acceso a determinadas funciones o aplicaciones que exijan una edición más reciente.
La seguridad es otra cuestión importante: si un teléfono deja de recibir parches, las vulnerabilidades conocidas pueden quedar sin corregir. Eso no significa que todos los dispositivos con versiones antiguas estén desprotegidos. Algunos fabricantes siguen distribuyendo actualizaciones de seguridad y Google facilita determinadas correcciones mediante los servicios y las actualizaciones del sistema de Google Play.