Lao Gan Ma incorpora IA para revisar sus pimientos y afronta rumores de despidos que niega
La marca china de salsas picantes asegura que no ha sustituido masivamente a sus inspectores. Los datos disponibles no permiten atribuir los cambios de plantilla a la automatización.

Lao Gan Ma ha quedado en el centro de una polémica por el uso de inteligencia artificial en su fábrica de Guiyang, en China. Tras explicar cómo utiliza cámaras para detectar pimientos defectuosos, circularon rumores de que había sustituido a cientos de inspectores. La empresa niega los despidos masivos, pero falta información para determinar cómo ha cambiado el trabajo de selección.
El caso plantea una distinción importante: incorporar un sistema automático no demuestra, por sí solo, que se hayan eliminado empleos. Tampoco permite descartar cambios en la plantilla sin conocer qué tareas realizaba cada trabajador.
Cámaras para detectar defectos en los pimientos
A mediados de octubre, el directivo de calidad de Lao Gan Ma, Li Xin, presentó el sistema durante una conferencia sobre calidad en Guizhou. Según su explicación, las cámaras industriales examinan la cinta de producción cada 0,3 segundos para identificar y apartar pimientos con moho o manchas.
La empresa sitúa en el 0,02 % la proporción de producto defectuoso en esa fase. Es una cifra comunicada por la propia compañía, no una evaluación independiente del sistema.
Esta aplicación de la IA funciona como una revisión visual automatizada: analiza lo que pasa por la cinta y busca señales de que un ingrediente no cumple los criterios establecidos.
El rumor que la empresa rechaza
En redes sociales se difundió que el número de inspectores había pasado de 600 a 48, lo que supondría la salida de más de 500 personas. Lao Gan Ma rechazó esa versión. Desde recursos humanos también se negó que hubiera existido una plantilla de inspectores de ese tamaño.
El uso de IA está reconocido; la supuesta sustitución masiva de inspectores, no demostrada. Son dos afirmaciones distintas que no conviene presentar como una relación de causa y efecto.
Qué falta para aclarar el impacto laboral
Las cifras de trabajadores asegurados de la matriz que han circulado tampoco resuelven la cuestión. No identifican cuántas personas seleccionaban pimientos ni incluyen necesariamente a temporeros, subcontratas o empleados de filiales.
Para evaluar el efecto de las cámaras falta un desglose comparable: cuántas personas realizaban esa tarea antes y después, y si hubo despidos, traslados o contratos sin renovar. Sin esos datos, atribuir los cambios de empleo a la IA sigue siendo una hipótesis, no una conclusión.